La Visita Pastoral realizada por Mons. Juan Miguel Castro Rojas a la Parroquia San José en Golfito del 24 al 30 de marzo del 2025, constituye una oportunidad preciada de compartir fraterno y vida pastoral para el quinto obispo titular de San Isidro; por tanto, hacemos un recorrido por las principales actividades desarrolladas, las impresiones que éstas dejaron en la visión del prelado, retos pastorales y luces en pro de la evangelización.
Tierra de misión puesta a la intercesión de los mártires:
Mons. Juan Miguel, dcie: «inicié por gracia de Dios esta Visita Pastoral en el día que la Iglesia recuerda a San Óscar Arnulfo Romero, celebrando la Eucaristía en descampado en la comunidad de Zancudo. Romero, un gran mártir de estas tierras cercanas, un hombre que se consagró, se entregó y se dio por los más pobres y los más necesitados; por eso, mi compartir con la gente aquella tarde versó en que estábamos llamados a hacer voz de aquellos que no tenían voz. En una realidad donde se experimenta cómo una comunidad está envuelta de tanta pobreza, envuelta en tantas situaciones de adversidad, pero con esperanza, es una comunidad de gente buena, gente trabajadora, gente con un corazón abierto para escuchar la Palabra de Dios; realmente, para mí fue un día muy hermoso, iniciar una Visita Pastoral ahí, en medio de del mar, en medio de la playa y en campo abierto, con un grupo bastante nutrido de personas llenas de fe y testimonio, a quienes siempre intenté animarles y llenarles de mucha esperanza».
Poblados y servidores, olvidados por casi todos, ejemplos de amor:
La Visita Pastoral, «me hizo viajar hasta Valle Burica; realmente, ir hasta esta zona no es nada fácil, llegar allá no es nada fácil. Durante el viaje, comentaba con los locales parte de las experiencias que viven, las pobrezas terribles que experimentan, los caminos en mal estado que cuando llueve se hace imposible transitar, ni en caballo se logra el acceso y menos en carro, son comunidades que están totalmente abandonadas, gente con mucha pobreza, limitados en todos los aspectos, viven en condiciones precarias donde a las 2:00 am salen algunos para ir en busca de atención médica, mujeres embarazadas que viajan a caballo desde las 3 o 4 de la mañana para recibir una valoración sanitaria. Realmente los admiro», precisó el prelado.
«Llegar hasta Punta Burica, la pura punta de la Diócesis y del país, definitivamente tenía por objetivo compartir con sus habitantes, sus escasos habitantes, comunidades abandonadas a la pobreza y el olvido, con mi viaje quería visitar las pocas personas que existen por allí para saludarlos y darles una palabra de esperanza y ánimo, enviando también un mensaje a todos aquellos que no han llegado ahí para que se den cuenta que ahí viven seres humanos y que son personas que merecen también las mejores condiciones para poder vivir, pero que con dolor constatamos que nos olvidamos muy fácilmente de ellos», recordó Castro Rojas.
«Valoro mucho la presencia de la Iglesia, que mediante el Padre Johnny Mora Ferreto y el Padre Anthony Cordero Rivera han vuelto a rescatar estas comunidades, ellos se sienten sumamente agradecidos. Aunque sean unas poquitas personas, debemos ir, son personas que siempre están ahí, bien dispuestas. Admiro y valoro la presencia policial, agradezco el trabajo que realizan estos oficiales de la Fuerza Pública por defender las comunidades, por defender el país, viviendo incluso ellos en condiciones bastante difíciles y deplorables. También, doy gracias a Dios por los maestros que nos encontramos ahí en dos escuelitas, oro a Dios por todas las personas que viven en los alrededores, oro a Dios para que les ayude y les dé la fortaleza para la misión que cada uno realiza, para que la puedan hacer de la mejor manera y Dios sea siempre su auxilio. He orado mucho para que esta misión continúe, oro por los sacerdotes que con una energía inmensa están llegando a todos los rincones de la parroquia. Eso es de reconocerlo», incisitió el Obispo de San Isidro.
Jóvenes, adultos mayores y enfermos, realidades que humanizan:
«Tuve la oportunidad de visitar el Colegio de Golfito, institución de mucha historia que alberga una población estudiantil de 800 jóvenes en una realidad particular de carencias, con un clima ciertamente adverso o pesado debido a las altas temperaturas, jóvenes que enfrentan situaciones de mucha pobreza, expuestos a la droga que con gran dolor ha llegado a todos los rincones de nuestra patria, entre otras necesidades; pero ahí, también con gran esperanza se encuentra la Iglesia, me alegra mucho la presencia de los sacerdotes que acompañan visitando los colegios, ofreciendo la confesión y espacios de verdadera escucha», recordó Mons. Juan Miguel.
«Así mismo, visité lo Hogar de Ancianos, el otro extremo del arco de la vida, realidad donde pude ungir a todos los enfermitos, un grupo bastante grande. Ahí, también los sacerdotes llevan esperanza con las celebraciones, los alegran al bendecirlos, ya conocen a los padres y la palabra de ellos se vuelve esperanza en medio de la enfermedad. Una realidad que nos debe interpelar a todos, y de la cual, no podemos ser indiferentes», dijo el prelado.
«También, la visita al Hospital de la Región nos hace mirar la realidad, tocar al ser humano que sufre y ser consuelo en medio del dolor. Hacer un recorrido por cada uno de los pasillos y lugares donde atienden a las personas, fue ocasión propicia para agradecer mucho a los médicos, enfermeras y personal sanitario, ellos salvan vidas cada día. Les agradecí mucho y oro a Dios por ellos porque en los hospitales se salvan vidas, y cuando uno está en el hospital se da cuenta de las atenciones de las enfermeras, de los médicos, del tiempo que sacan, del amor con que lo hacen; pido a Dios les dé la sabiduría porque muchas veces tienen que tomar decisiones cuando llegan casos en situaciones difíciles, el poco recurso personal o técnico les lleva a tener que decidir, Dios les dé la sabiduría. Y de verdad, gracias a los que trabajan en los lugares de salud por salvar vidas, Dios con ustedes», sentenció mosneñor tras su visita.
Creados para servir:
«La reunión sostenida con la Junta Directiva y la visita al Depósito Libre de Golfito fue un momento propicio para conocer sus ideales, objetivos y metas de forma más cercana y certera, creados para ayudar, éste nació con la intención de poder servir a toda la Región Sur, como salida ante la crisis ocasionada con la extinción de las bananeras; así, con sus ventas, están llamados a realizar ayudas de obras sociales con grande incidencia en favor de las comunidades y poblaciones. Quiera Dios mantengan siempre sólidos sus convicciones, y puedan ser junto a los pueblos una esperanza para muchas de nuestras realidades», precisó el pastor del Sur del país.
Ferviente grupo de agentes de evangelización:
«Por doquier, tuve la oportunidad de compartir con agentes de evangelización, hasta en el lugar más escondido de los pueblos, catequistas, delgados, entre otros, te llevan la Palabra y siempre se preocupan, están constantemente viendo cómo renovar cosas, cómo hacer proyectos, cómo motivar a la gente e ir más allá. Durante el encuentro con laicos y agentes de evangelización, pude escuchar sus preocupaciones y deseos, agradezco tanto a todos y los invito a que sigan trabajando en unión con los sacerdotes, sacerdote-laico, laico-sacerdote, pues en la Iglesia no podemos trabajar solos, debemos caminar unidos y todo marchará mejor. En la visita a sus pueblos indígenas, rescato cómo en medio de su cultura y de su idioma encontramos a personas que se han comprometido por ser evangelizadas y evangelizar también ellos; pues, felices de que sean visitados, reciben la Palabra de Dios y a sus mensajeros, son gente especial en medio de sus muchas pobrezas, gente buena y humilde, pido a Dios por todos ellos para que mejoren sus condiciones y Él les ayude cada día», dijo Mons. Castro.
Retos Pastorales:
Al concluir estos días de peregrinación y servicio entre ustedes, pienso desde mi corazón de pastor los retos que pueden ser asumidos en la atención pastoral cotidiana, razón por la cual, preciso algunos elementos, a saber:
- La presencia de muchas iglesias evangélicas y muchas sectas que han ido llegando a todos los rincones, quizá debido al hecho de la débil o nula visita a estos lugares por largo tiempo y la escasez de sacerdotes a cargo, esta presencia se ha visto fortalecida y en avanzada; por eso, la Iglesia debe llegar a cada rincón, hay que trabajar en todas las comunidades llevando la Palabra, y evangelizar siempre con mucho ahínco.
- La pobreza en la cual viven estas comunidades donde hay pocas fuentes de trabajo, hacen a uno desear poder ayudar a todos, haciendo posibles soluciones de trabajo digno y justo, alimento y casa, porque estas condiciones de precariedad no son evangélicas, pero que lamentablemente desbordan nuestra capacidad.
- Unida a la anterior, hace ser ésta una zona de mucha fragilidad, donde el narcotráfico entra para ofrecer “siempre lo mejor” y sabemos que no lo es, sino que lo que hace es esclavizar a las familias, y es ahí donde vemos con tanto dolor muertes por todo lado.
A modo de conclusión:
Agradecerles y animarles a seguir adelante, ser una parroquia donde el Señor siempre sea el centro, que vivan con profundidad la Eucaristía, que cada día se sientan más evangelizados y que se comprometan a hacer evangelizadores, a llevar esta Palabra del Señor a todos los rincones, como gente sencilla y humilde que trabajen en comunión sacerdotes y laicos respondiendo a las dificultades que se le pueden presentar, admiro cómo desde diferentes lugares salen temprano y hasta de madrugada para ir a la formación, ustedes son personas de fe y de esperanza, estén siempre animados con el deseo de seguir aprendiendo cada día más y entregarse a la tarea que el Señor nos ha confiado.
Agradezco mucho todo lo que los laicos realizan con todo corazón, gracias. Sigan adelante sirviendo de la mejor manera, y como siempre lo he dicho y lo resalté en la Carta Pastoral Una Iglesia en salida, ojalá que todos nos responsabilicemos, que nos comprometamos en ir en busca de mucha gente que no volvió a la Iglesia, hay que visitarlos, hay que compartir, hay que animarlos, hay que traerlos. Gracias de verdad.
A los padres, gracias por el admirable trabajo y sacrificio. Dios les bendiga mucho. Yo les agradezco mucho al Padre Johnny y al Padre Anthony por la entrega tan hermosa que tienen, le pido a Dios que les dé la salud y la fuerza para seguir en esta misión, gracias por la energía y el ardor que muestran en la evangelización, sigan adelante, aquí estaré para servirles y que Dios les bendiga día a día.
Mons. Juan Miguel Castro Rojas, V Obispo de la Diócesis de San Isidro, concluyo esta Visita Pastoral, pidiendo el auxilio divino para este pueblo, agradezco profundamente a esta comunidad parroquial de Golfito por su acogida, por su generosidad y cercanía, por tantas cosas importantes que me hicieron sentir y valorar, aprendí con ustedes mucho.